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Después de haber analizado cómo incide el clausulado de un contrato de seguro y la entidad a la que lo compremos en el post «primera parte«, hablemos de otros detalles en los que el comprador no suele reparar, y que en ocasiones profesionales del entorno asegurador no valoran en su justa medida.

– Cláusulas de renovabilidad tácita e indisputabilidad: el tomador de un seguro debe saber que el asegurado puede tener un problema de salud no conocido en el momento de realizar el cuestionario de salud que evalúa la Aseguradora para aceptar el riesgo y valorar la prima que cobrará. Si su póliza incluye las cláusulas mencionadas en este punto, solamente existe una posibilidad para que la aseguradora no pague el siniestro en caso de que este ocurra: que pueda demostrar que hubo dolo al ocultar información en el cuestionario de salud.

La aseguradora no podrá anular el seguro si transcurrido el plazo que establece la cláusula de indisputabilidad, generalmente un año, hasta que llegue el vencimiento de la última anualidad que determine el contrato, ya que así lo establece la cláusula de renovabilidad tácita.

– Edad máxima de renovabilidad por garantía: derivada de la anterior, es crítico analizar esta cuestión en sus seguros. Cuando compramos los mismos, el estado de salud y las circunstancias del comprador son unas determinadas. Sin embargo, con el paso de los años, cambian. Y de formas que nunca podrían haberse previsto.

Por ese motivo, comprar un contrato con el mayor recorrido posible es crucial. Es mis años como profesional asegurador he visto no pocos casos de profesionales liberales que compraron seguros renovables hasta los 65 años a los que les ha sido imposible mantener su cobertura pese a necesitarla…y es que la sociedad ha cambiado, y el incremento de la esperanza de vida y los avances médicos nos llevan a esas edades con plenas capacidades para el desempeño de actividades profesionales. Como es lógico pensar, en esos momentos, el riesgo de producirse el siniestro es mayor, sigue existiendo y puedo verme sin cobertura a pesar de querer mantenerla.

Por tanto, y como conclusión del post: revisar los detalles de los seguros ANTES de comprarlos, o revisarlos cuando todavía se tiene tiempo de hacerlo, nos puede dar alegrías o disgustos… Y es que se dice innumerables veces: la
pequeña de los seguros, esa que todo usuario odia, es la llave para poder acceder a la tranquilidad que aporta estar bien asegurado.

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